• opiniones y comentarios de cine clásico y contemporáneo

    Tape (2001), de Richard Linklater


    http://www.offoffoff.com/film/2001/images/tape.jpg
    Tape, 2001, 86 min.     
    PAÍS  Estados Unidos
    DIRECTOR  Richard Linklater
    GUIÓN  Stephen Belber (Play: Stephen Belber)
    FOTOGRAFÍA  Maryse Alberti
    REPARTO  Ethan Hawke, Uma Thurman, Robert Sean Leonard
    PRODUCTORA  Lions Gate Films
    Valoración: 10

    Filmada íntegramente en una habitación, Tape ronda en torno a tres personajes ubicados en un hotel de Michigan, en una pieza venida a menos. Allí se aloja Vince, un dieler de 28 años, que alterna su actividad con la de bombero voluntario, y ha llegado hasta la ciudad para asistir al estreno de la película de su amigo Jon. Este último visita a Vince, quien le anuncia su reciente separación. Comienza entonces una serie de discusiones acerca de la concepción de la vida, el futuro y el triunfo, y las diferencias entre ambos., Vince y Jon. El primero se encuentra particularmente violento (su pareja acaba de abandonarlo por sus conductas “potencialmente violentas”, e incita a su amigo a fumar marihuana. Saca a colación el tema de Amy (una compañera de secundaria de ambos, novia de Vince, y amante ocasional de Jon). Comienzan a hablar de lo sucedido diez años atrás. Jon se disculpa, pero Vince insiste con que le cuente el cómo. Qué pasó entonces y cómo. Jon divaga, se incomoda cada vez más. Vince va al grano, le pregunta si la violó. Se inicia un juego de ataques y defensas en el que finalmente, Vince consigue alterar a su amigo y hacerlo admitir que “la tomó por los brazos y se la metió hasta el fondo”. El resurgimiento de un suceso aparentemente olvidado abrumará al joven-cineasta, que pregona el cambio, el éxito y la superación personal. Entonces corre un aire triunfal para Vince, que había estado registrando todo con un pequeño grabador.
    Más tarde aparece Amy (Uma Thurman), quien había quedado en cenar con Vince, y no esperaba la presencia de Jon en la habitación. Por unos minutos la sorpresa domina la escena y surgen temas formales, pero, siempre con un poco de violencia, Vince logra encaminar las cosas hacia lo sucedido en una fiesta diez años atrás. Jon decide retirarse, Vince le tira la cinta cuando aquel llega a la puerta, Jon la toma, tiene las pruebas que lo delatarían consigo, pero Vince se las pide inmediatamente de regreso (si Jon se las negara, estaría admitiendo que oculta algo). Cuando se encuentra sola con Vince, Amy sólo habla de relaciones sexuales entre Jon y ella, no admite ningún otro hecho. Se revela que Vince no sabía las cosas vía Amy, sino que lo guió una vieja intuición. No hay forma de que Vince logre convencerla. Al rato vuelve Jon, con la intención de pedir disculpas. Lo hace frente a ambos, pero dirigiéndose a Amy, ella sigue afirmando que no hubo otra cosa que sexo entre adolescentes enamorados. A medida que Jon, e incluso Vince, insisten en que no fueron así las cosas, y que Amy les exige que den “la otra versión” de lo que sucedió esa noche, crece la tensión. Finalmente Amy acepta solapadamente, parece desmoronarse, se acerca al baño y llama por celular, en tanto asistente y novia del fiscal del estado, a la policía para que acudan a la habitación donde hay una buena cantidad de narcóticos y un individuo con antecedentes de abuso. Amy le dice a Jon que si está arrepentido está dispuesto a pagar, lo cual suena muy sensato. La desesperación se apodera de Vince quien corre con sus drogas hasta la puerta, se arrepiente, regresa, va al baño y tira todo por el inodoro. Jon ha decidido quedarse, a resolver las cosas a la manera de Amy. Pero ella decide irse, dejando ver que la llamada no fue real.
    Voy a rescatar un fragmento de una crítica extraída de un blog de Juan Carlos Vizcaíno, quien destaca los orígenes teatrales de la película: 
    “Dentro de un drama de estas características, está claro que lo que importa es el trazo, la interacción o el contraste que de ellos se pueda desprender en su traslación en la pantalla. Dentro de ese contexto, Linklater logra trasladar la fuerza dramática de la propuesta a partir de su traslado a formato digital,  potenciando el interés de la misma a partir de una aguda planificación que por lo general evita la reiteración de los encuadres, que provoca en todo momento una sensación de dinamismo visual y al mismo tiempo un desasosiego que de alguna manera expresa cinematográficamente un conflicto latente durante varios años.” 
    Un solo escenario y tres únicos personajes, tan teatral como eso.